Llegó un día en el que Federica Barbaranelli (Roma, 1978) sintió que la ciudad no era para ella. “Se convirtió en un ahogo absoluto, me crié en la naturaleza, junto al mar, y me sentía asfixiada, notaba su agresividad sobre la piel”, cuenta. Así que dejó Madrid, donde durante más de una década su espacio Federica & Co, instalado en un bello patio del barrio Salamanca, fue lugar de peregrinación para amantes de la decoración y las experiencias especiales. Y en un bucólico rincón a apenas 9 km de Santillana de Mar ha retomado el proyecto y, sobre todo, ha recobrado la paz. “Estoy encantada, jamás volvería atrás”, asegura esta mujer apasionada, valiente, cercana y sincera, que emana una energía contagiosa y no duda en reconocer sus defectos. Quizá era…
