Estos días, a raíz de la publicación de mi nuevo libro De las cosas del comer, me preguntan mucho por dos de mis grandes pasiones, el periodismo y la gastronomía. Y no solo eso, me instan a decantarme por una u otra. He tenido que pensar realmente poco la respuesta. Se trata de dos actividades complementarias que, nunca mejor dicho, se retroalimentan una de la otra. Siempre me he interesado por lo culinario. Antes de que encauzara mi periplo académico hacia el periodismo, ya ahondaba en la búsqueda de cafés y tabernas antiguas, con historia, tradición y, por lo tanto, identidad. En esos lugares evocaba situaciones, reflexiones y personajes cuyas vidas y palabras poblaron en su día, esos sacrosantos lugares que con tanto pesar veo cómo van desapareciendo, despersonalizando nuestras…
