En teoría, es muy sencillo: extraer el procesador viejo, instalar uno nuevo y retomar tus tareas en un pispás. En la práctica, sin embargo, se plantean dificultades.
Actualiza la BIOS
Para que, tras la instalación del nuevo procesador, no se produzcan errores, debes actualizar de antemano, sí o sí, la llamada BIOS ‘Basic Input/Output System’ o, en el caso de las placas bases más actuales, la UEFI ‘Unified Extensible Firmware Interface’, ya que la BIOS o la UEFI son el centro de control más importante del ordenador. Estas se encargan de gestionar componentes como el procesador, la tarjeta gráfica o la memoria, y se ocupan de que operen correctamente juntos (si hay un defecto, el usuario escucha un pitido). La mayoría de los fabricantes de placas bases ofrecen actualizaciones de…