La producción de un automóvil requiere pintura, piel, plástico, materiales metálicos y mucha mano de obra. En ciudades como la estadounidense Detroit esta industria generó en los años 50 del siglo pasado una explosión demográfica que la llevó de tener 285,000 habitantes a casi dos millones, que, en su mayoría, vivían y trabajaban para la industria automotriz.
Aunque en México la explosión no ha sido igual, se han dado fenómenos como los del Bajío y también algunos escenarios positivos para empresas como Jabil, que ofrece servicios de diseño, manufactura, cadena de suministro y gestión de productos para diversas industrias, desde la automotriz a la de energía, y que lleva décadas instalada en el país, pero que ve cambios gracias a nuevas tendencias, como la relocalización de las inversiones, el famoso…
