Para que lo sea, un adaptógeno debe ayudar al cuerpo a adaptarse a varios tipos de tensiones, clima caliente, frío, esfuerzo, trauma, falta de sueño, exposición tóxica, radiación, infección o estrés psicológico… sin efectos secundarios nocivos ni alteraciones fisiológicas. En doble dirección. Un adaptógeno es útil en el tratamiento de una gran variedad de enfermedades y es «bidireccional», es decir, tiende a que el organismo regrese hacia el equilibrio (en vez de alterar variables en una dirección fija). Por ejemplo, reduce la glucosa del suero cuando está alta, y la elevará si está baja.
El ejercicio regular probablemente es el ejemplo más claro de un tratamiento adaptogénico. A través del metabolismo. Los adaptógenos actúan a través del metabolismo. Poseen un efecto tónico, estabilizador y regulador, independientemente de los problemas de…
