Este movimiento rítmico, sutil, involuntario y cíclico, se asemeja al movimiento de vaivén de una marea, reflejando el flujo de energía que organiza y mantiene el equilibrio de nuestro sistema.
Equilibrio vital
Cuando el aliento de vida se ve alterado o restringido, el cuerpo experimenta desequilibrios que afectan tanto al plano físico como al emocional. Factores como tensiones, bloqueos o experiencias traumáticas pueden interrumpir el libre flujo de esta energía vital. Las fluctuaciones, que normalmente deberían ser suaves y constantes, se vuelven irregulares, débiles o inerciales.
En estos casos, la respiración primaria se puede sentir entrecortada, superficial o desconectada, lo cual indica que el cuerpo está en un estado de desajuste. Como resultado, puede aparecer una sensación de rigidez, incomodidad o tensión en diferentes zonas corporales, dificultando la capacidad natural…
