Esa fascinación nunca decayó. Louise quería entender la acción de las plantas por su composición y modos de uso, distinguir formas, colores y aromas. Observar, probar, oler, notar; y después, compartir, transmitir, aconsejar, acompañar. Hace siete años abrió L›herboristerie de Louise en el corazón de Bruselas: una pequeña herboristería de barrio, sencilla, cálida y acogedora, donde cualquiera que entre se sienta bien.
No ofrece fórmulas mágicas, pero sí apoyo para aprender a escucharse. Para conocerse mejor, para sentirse mejor. Presta atención a las palabras para llegar a las dolencias, y trabaja en la sencillez, en función de las necesidades y de cada momento.
Su especialización se centró pronto en el ciclo menstrual. Ella misma sufrió mucho con la regla cuando era joven y, con el tiempo, ha entendido el funcionamiento…
