Seducidos por la novedad y perdidos por la procrastinación. Suele decirse que podemos vivir con poca salud y dinero, pero no sin ilusión. En ocasiones, suele ir ligada a cosas materiales y, por lo tanto, tangibles, y no hay que buscar muy lejos para encontrarla: reside en el interior de cada uno de nosotros. Ahora bien, aún teniéndola tan cerca, ¿quién no la ha perdido alguna vez? La ilusión por personas queridas o cercanas; por el trabajo o el equipo de fútbol del que se es aficionado; o, incluso, por cosas tan mundanales como hacer deporte, cocinar, ver series o ir al cine, o materiales como el ordenador, el smartphone o la consola. Solemos vernos seducidos por la novedad del momento, por la ilusión de iniciar una etapa o estrenar…
