Conocí a Juan Mariné, director de fotografía y restaurador de películas, en 1997, en Sitges (Barcelona), en la feria Expocine. Era uno de los ponentes destacados programados que habló sobre la restauración cinematográfica y sus importantes inventos en ese terreno. Hasta ese momento desconocía la figura de Mariné, pero a partir de ese instante nació en mí una admiración que no ha cesado. Durante mi infancia vi muchas películas de su amplia filmografía que abarca 140 títulos. Recordaba especialmente filmes producidos por Pedro Masó como La gran familia(Fernando Palacios, 1962), Historias de la televisión(José Luis Sáenz de Heredia, 1965), La ciudad no es para mí(Pedro Lazaga, 1966), Los chicos del Preu (Pedro Lazaga, 1967), Sor Citroën (Pedro Lazaga, 1967), El turismo es un gran invento (Pedro Lazaga, 1968) y Abuelo…
