La finca, de 400 hectáreas, cuenta con salida al mar, un huerto ecológico, que los propietarios cultivan y explotaciones agrícolas y ganaderas A mediados del siglo pasado, en este mismo lugar, vivía una familia que cultivaba la tierra, tenía ganado, gracias al que hacían quesos que vendían en el mercado, y horneaban su propio pan. Ciutadella, por los caminos agrestes de entonces, les quedaba lejos, pero la naturaleza que los rodeaba era hermosa y allá al fondo podían, si se esforzaban un poco, ver el mar.
La búsqueda de nuevas oportunidades los llevó a abandonar su morada. La casa, sintiéndose cada vez más sola, se fue degradando y convirtiéndose en una ruina… hasta que el empresario Arnaud Zannier la encontró y la restauró. Hoy, aquellos restos son un hogar feliz…
