LES hacen únicos su lengua, el euskera, los deportes rurales, el aurresku (folclore)… y, por encima de todo, ser de Bilbao. A los vascos les delata su orgullo por el Museo Guggenheim y su ‘guardián’, el perro Puppy; por su puente colgante de la ría del Nervión; por la camiseta del Athletic, este año desempolvada con la Copa del Rey, y cómo no, por su cocina ‘a la bilbaína’ o ‘a la vizcaína’, tan presente en sus tradiciones y formas de ocio. Visitar la capital más grande del País Vasco, que vive una revitalización del turismo, no es solo ‘ir de poteo’ por el Casco Viejo, Diputación o Poza. Bilbao es el exponente de una generación de chefs, que fusiona la mejor materia prima con los conocimientos heredados. No en…
