LA ACTRIZ, CON MÁS FUEGO QUE EL VESUBIO EN HORA PUNTA, ENTENDIÓ SU ROL DE ‘MAGGIORATA’ A LA PERFECCIÓN Cuando a Sophia Loren le tocó ser la maggiorata por excelencia, la bandera de la voluptuosidad alla italiana, aceptó el sambenito con los brazos en jarras y el escote al dente, lo cual solo sirvió para apuntalar el mito; aquí paz y después Loren. Vale que estaban la Cardinale, más pop; la Pampanini, más pimpampum; la Lollobrigida, tan serie B; o la Vitti, esa hipster de rubio salvaje. Y vale que todas eran un poco maggioratas por exigencias del guión, pero nada supera a lo que provocó la Loren con su papel de Adelina Sbaratti en Ayer, hoy y mañana (1963), película que en realidad son tres y en la que…
