Con un breve Me han bastado 20 años de cine y un espectacular posado en la revista Playboy, puso Brigitte Bardot, recién cumplidos los 40, punto final a su carrera. Nadie, salvo Marilyn Monroe, de quien fue en alguna medida sucesora, provocó tal efecto en la pantalla y el imaginario colectivo. Sensual, ingenua, pícara, caprichosa y desinhibida, se desnudó sin pudor. Símbolo de una juventud que apuraba su libertad sin límites, fue proclamada, nada menos que por Simone de Beauvoir, pionera del movimiento de emancipación femenina, con una sexualidad infantil, casi animal, liberada de toda inhibición adulta.
Parisina, nacida en una familia burguesa, el 28 de septiembre de 1934, mostró desde muy niña su pasión por la danza. Una portada de la revista Elle llamó la atención de su mentor,…
